El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, conocido por su acrónimo sida,1
es el conjunto de enfermedades de muy diverso tipo (generalmente,
procesos infecciosos o tumorales) que resultan de la infección por el
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
El uso de medicamentos combinados puede controlar la replicación del
virus y fortalecer el sistema inmunitario; la consecuencia es que la
infección se convierte en crónica y no deriva en sida, algo que, en su
evolución natural y en la mayoría de los pacientes, ocurriría, como
media, a los diez años del contagio, produciéndose la muerte en un
periodo de tres a cinco años

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